jueves, 21 de marzo de 2024

Tarde de marzo

 

Es agradable dar un paseo por cualquier lugar de la ciudad, las ramas de algunos árboles se van arropando con unas incipientes hojas verdes, otros se colorean de flores rosadas o blancas...


La intensidad de la luz y el estallido de colores anuncian que ha llegado la primavera; una maravilla hacer un alto en el paseo  y contemplar el espectáculo que se  expande por todos los rincones del parque. Inspiro profundamente y aprovecho los rayos de sol de este florecido atardecer.


Después de la caminata, y con regocijo primaveral celebro este día leyendo el poemario de una de mis poetas preferidas, el libro se abre casualmente por la página donde está impreso el poema titulado "Tarde de marzo".


 
  Un paseo por la playa desierta en una tarde de marzo debe ser impresionante. Cierro los ojos y  camino por los versos  hacia este idílico lugar...

Aspiro a ti, poema, porque a mi vista el mar y las gaviotas,

y el rayo solar de las seis y media.

Cuando lo tengo todo, me vienes desde atrás,

como recuerdo de horizontes de tierra.

Pero es aquí donde advierto hermosura,

en el cielo, en las aguas, completamente solas,

con tenue ondulación, y apenas huellas en la playa.

 

Qué misterio me vienes a enseñar, qué soledad presente,

junto al alud de otras historias viejas,

deseosas de aparecer en otra vida mía.

 

Declina ya la luz, el faro avisa;

se confunden las aguas con el cielo. 

Dionisia García  (Atardece despacio)


¡Feliz día de la poesía, feliz primavera!

lunes, 18 de marzo de 2024

"Recuerdo de una piedra...

 


Hablábamos ayer de la memoria en las manos; todo aquello que hago con mis manos cobra vida gracias al impulso que le da el sentido del tacto.

Resulta extraordinariamente fácil  reconocer el aroma o el sabor que es familiar, identificar sonidos o deleitarse con las mejores vistas.



El poema de Pedro Salinas dice que "en una piedra está toda la paciencia del mundo". Me parece un verso extraordinario. 


Una piedra es un objeto inanimado, inerte... pero al sostenerlo en la mano, el sentido del tacto le otorga vida porque alienta un gran recuerdo que quedará grabado en la memoria. 



En estas piedras tan quietas que ahora toco, palpo la suavidad que se ha gestado a lo largo de toda una eternidad. 


Siempre tan quietas y cuánto habrán conocido en su solitaria y constante existencia.


Se estuvo siempre quieta,
sin buscar, encerrada,
en una voluntad densa y constante
de no volar como la mariposa,
de no ser bella, como el lirio,
para salvar de envidias su pureza.
¡Cuántos esbeltos lirios, cuántas gráciles
libélulas se han muerto, allí, a su lado
por correr tanto hacia la primavera!
Ella supo esperar sin pedir nada
más que la eternidad de su ser puro.
Por renunciar al pétalo, y al vuelo,
está viva y me enseña
que un amor debe estarse quizá quieto, muy quieto,
soltar las falsas alas de la prisa,
y derrotar así su propia muerte.

Pedro Salinas (La memoria en las manos, fragmento)


Qué nuestras manos nunca estén vacías

sábado, 24 de febrero de 2024

La memoria en las manos

 

Esta mañana he leído un largo poema cuyos primeros versos aún me runrunean y me han hecho pensar que ciertamente nuestras manos tienen memoria.


Mi madre siempre me dice que las manos son la carta de presentación de una persona. Si te fijas en ellas, te cuentan muchas cosas sobre quien te las presenta.

Textura, forma, suavidad o aspereza, dureza, temperatura, dolor son percibidos por el sentido del tacto y nuestras manos tienen  parte esencial de estas percepciones.


Las manos sostienen, agarran, manipulan, sujetan, acarician, sienten... las manos son capaces de realizar labores muy pesadas, y que requieren mucha fuerza, y también pueden hacer actividades que necesitan precisión, detalle, delicadeza... 


En la memoria de las manos quedan grabadas las suaves caricias dadas, la armoniosa musicalidad de las notas pulsadas a las teclas de un piano, la minuciosidad exacta para realizar las creativas manualidades, e incluso el instante maravilloso de la preparación de un delicioso té.



  ¿Y qué decir de las manos que siempre están dispuestas a dar?


Hoy son las manos la memoria.
El alma no se acuerda, está dolida
de tanto recordar. Pero en las manos
queda el recuerdo de lo que han tenido.

Pedro Salinas


El poema me ha sugerido otras cosas, pero lo dejo para otra entrada.

¡Feliz fin de semana!