miércoles, 9 de septiembre de 2026

Mi pueblo es....


 Mi pueblo es Villanueva de los Infantes, de la provincia de Ciudad Real, a 30 Km de Valdepeñas, ciudad del vino. Villanueva de los Infantes es un importante conjunto histórico representativo del barroco y del renacimiento manchego. Un pueblo con mucha historia y con muchas fiestas...


    Un día como el de ayer murió Francisco de Quevedo en mi pueblo (Villanueva de los Infantes, 8 de septiembre de 1645), uno de los más grandes escritores del Siglo de Oro español y de toda la Literatura Universal.


Hace unas semanas hemos celebrado el XLIV Certamen Poético Internacional “Francisco de Quevedo” que organiza desde hace cuarenta y cinco años la Orden Literaria Francisco de Quevedo de la que tengo el honor de formar parte.


Nuestra indumentaria  se caracteriza por el túnica y capa blanca con la Cruz de Santiago  para rendir homenaje a la identidad y a la vida del propio escritor barroco. Los tres poetas galardonados en el Certamen son también investidos con túnica blanca, sólo cambia el color de las capas dependiendo del premio obtenido: negra, azul y verde. Más información aquí  
Un ceremonial con usos y costumbres del siglo XVII.
  
 

Este año, el Certamen ha sido celebrado en el Auditorio del Convento de la Encarnación; los claustros del Convento de Santo Domingo están en proceso de rehabilitación.


Una nueva edición en la que nuestro Gran Maestre, Juan José Guardia Polaino recordó que “la Orden Literaria lleva 45 años trabajando por y para la cultura, defendiendo la palabra y el verso y cómo los poetas se dedican a plantar batalla a través de la palabra y a ser defensores de su luz”.
 


Repite la fragilidad de la vida
y señala sus engaños y sus enemigos
¿Qué otra cosa es verdad sino pobreza
en esta vida frágil y liviana?
Los dos embustes de la vida humana,
desde la cuna, son honra y riqueza.
El tiempo, que ni vuelve ni tropieza,
en horas fugitivas la devana;
y, en errado anhelar, siempre tirana,
la Fortuna fatiga su flaqueza.
Vive muerte callada y divertida
la vida misma; la salud es guerra
de su proprio alimento combatida.
¡Oh, cuánto, inadvertido, el hombre yerra:
que en tierra teme que caerá la vida,
y no ve que, en viviendo, cayó en tierra.
D. Francisco de Quevedo y Villegas