Mi pueblo es Villanueva de los Infantes, de la provincia de Ciudad Real, a 30 Km de Valdepeñas, ciudad del vino. Villanueva de los Infantes es un importante conjunto histórico representativo del barroco y del renacimiento manchego. Un pueblo con mucha historia y con muchas fiestas...
Un día como el de ayer murió Francisco de Quevedo en mi pueblo (Villanueva de los Infantes, 8 de septiembre de 1645), uno de los más grandes escritores del Siglo de Oro español y de toda la Literatura Universal.
Hace unas semanas hemos celebrado el XLIV Certamen Poético Internacional “Francisco de Quevedo” que organiza desde hace cuarenta y cinco años la Orden Literaria Francisco de Quevedo de la que tengo el honor de formar parte.
Un ceremonial con usos y costumbres del siglo XVII.
Una nueva edición en la que nuestro Gran Maestre, Juan José Guardia Polaino recordó que “la Orden Literaria lleva 45 años trabajando por y para la cultura, defendiendo la palabra y el verso y cómo los poetas se dedican a plantar batalla a través de la palabra y a ser defensores de su luz”.
Repite la fragilidad de la vida
y señala sus engaños y sus enemigos
¿Qué otra cosa es verdad sino pobreza
en esta vida frágil y liviana?
Los dos embustes de la vida humana,
desde la cuna, son honra y riqueza.
El tiempo, que ni vuelve ni tropieza,
en horas fugitivas la devana;
y, en errado anhelar, siempre tirana,
la Fortuna fatiga su flaqueza.
Vive muerte callada y divertida
la vida misma; la salud es guerra
de su proprio alimento combatida.
¡Oh, cuánto, inadvertido, el hombre yerra:
que en tierra teme que caerá la vida,
y no ve que, en viviendo, cayó en tierra.
D. Francisco de Quevedo y Villegas






