El placer que obtenía del paseo se reducía al ejercicio y a disfrutar de la belleza del día, a contemplar las últimas sonrisas del año en laa hojas pardas y en los setos marchitos y a repetirse a sí misma mil descripciones poéticas del otoño, esa estación
que es fuente inagotable de tiernas y melancólicas fantasías, esa estación que siempre inspiró a toda poeta digno de ser leído algún pasaje delicado y sugestivo.
Persuasión (Jane Austen)

