¿Acaso no es prisión
una puerta
que sólo pueda abrirse
desde fuera?
¿Y no es más cierto
que también es prisión
poder abrirla sólo
desde dentro?
Y más,
poder salir y entrar,
dejarla abierta,
salir y entrar,
dejarla abierta
Dulce Chacón
Me doy cuenta de que las fotografías más recurrentes en mi blog son imágenes de ventanas, puertas y caminos. Me considero una mujer ventanera, parafraseando a una de mis escritoras favoritas, un universo entero por observar y contemplar a través de una ventana.
El poema de Dulce Chacón me hizo pensar sobre mi gusto por las puertas; prefiero las puertas abiertas a las puertas cerradas a cal y canto. Quizás, lo más sensato es dejarlas entrabiertas...
Supongo que hay que ser cuidadoso con todo lo que entra por la puerta; en otras ocasiones, es preciso atreverse a cruzar el umbral para descubrir otras estancias...
Quizás sea todo cuestión de un interno equilibrio entre saber cuidar lo sagrado y tener el suficiente coraje para explorar lo novedoso. Crucial el discernimiento...
Pero hoy:
Hoy vuelo bajo y
no digo ni una palabra,
dejo que todos los vudúes de la ambición duerman.
El mundo sigue su curso, como debe ser:
las abejas zumban levemente en el jardín,
los peces saltan, los mosquitos son devorados.
Y así sucesivamente.
Pero me tomo el día libre.
Silencio absoluto.
Apenas me muevo, aunque en realidad estoy recorriendo
una distancia enorme.
Quietud. Una de las puertas
del templo.
Mary Oliver
¡Feliz primavera!



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