martes, 8 de septiembre de 2020

- 375 Aniversario de su muerte -


En estos tiempos de pandemia, mi pueblo, como todos los pueblos y ciudades de España han suspendido cualquier acto o festejo en el que pudiera colarse la presencia del virus.


Por lo que este año, el hábito de la Orden queda colgado en el armario a la espera de otro momento que sea propicio y favorable. 





Los claustros del Convento de Santo Domingo permanecerán desnudos, sobrios y solitarios; sólo el eco silencioso de los versos de Don Francisco resiste, y aguanta como las piedras que durante tantos siglos han habitado este recinto.



En este ocho de septiembre, mi pequeño homenaje a Don Francisco de Quevedo.

  
Con la esperanza de volver a escuchar la voz de los versos que retratan el alma de la humanidad.



Ya formidable y espantoso suena
dentro del corazón el postrer día,
y la última hora, negra y fría,
se acerca, de temor y sombras llena.


Si agradable descanso, paz serena,
la muerte en traje de dolor envía,
señas da su desdén de cortesía:
más tiene de caricia que de pena.


¿Qué pretende el temor desacordado
de la que a rescatar, piadosa, viene
espíritu en miserias añudado?


Llegué rogada, pues mi bien previene;
hallame agradecido, no asustado;

mi vida acabe y mi vivir ordene.

(Soneto escrito en Vva. de los Infantes por D. Fco de Quevedo unos días antes de su muerte)


sábado, 5 de septiembre de 2020

TODAVÍA




Doy mis últimos paseos en bicicleta en este verano tan atípico, ya se nota que el atardecer madruga un poco más cada tarde.


Mi bici se ha convertido, como cada verano, en una compañera de aventuras, pedaleando por los caminos que serpentean estos campos manchegos repletos de olivares, viñedos y huertos que muestran ya sus tradicionales frutos.
   
Me despido agradecida de mi bicicleta hasta que pueda regresar al pueblo.



Todavía
a veces

se asoma
a tu mirada

aquella chica
en bicicleta

atravesando
la ciudad
hacia la playa…


Karmelo Irribaren

jueves, 27 de agosto de 2020

¿Calor!


Tengo la sensación que este verano ha sido muy, muy caluroso. Quizás sea que mi termostato interior haya cambiado.


Feliz porque mañana bajan las temperaturas, eso dicen los entendidos. Aunque la verdad, y ahora que no me escucha nadie: no creo nada de lo que dicen los "entendidos"...


 El verano sigue su curso, agosto está imparable, y septiembre llegará repleto de incertidumbres, aunque siempre nos queda la poesía.




"...Todo respira, vive, fluye:
la luz en su temblor,
el ojo en el espacio,
el corazón en su latido,
la noche en su infinito.

Un nacimiento oscuro, sin orillas,
nace en la noche de verano,
en tu pupila nace todo el cielo.

Octavio Paz


¡A refrescarse!

viernes, 21 de agosto de 2020

Retornando




No regreso a la normalidad, ni a la rutina porque casi acabo de comenzar mis vacaciones.  


Y la tecnología me es propicia para dedicarme a este mundo bloguero que tanto he echado de menos.


Regreso, dando un paseo por este universo virtual, con paso firme y decidido.


He vuelto. Soy el mismo. La misma sed que me aqueja

y embelesa mi oído idéntica canción,
y soy aquel que ama el minuto que deja
un poco más de llanto dentro del corazón.


Salvador Novo ( El retorno)


sábado, 25 de julio de 2020

Retiro


Me he alejado, un poco, del mundanal ruido y me refugio del intenso calor en un pequeño pueblo.


Me acoje el silencio de sus viejos muros de piedra que se adornan con un pedacito de naturaleza refrescando y aireando mis pensamientos que andan aturdidos en esta nueva época que me ha tocado vivir.    


Viejas casas abandonadas parecen contar historias de vidas pasadas que huyeron en busca de quién sabe qué cosa...


Miro con curiosidad, a través de los cristales rotos de las ventanas desvencijadas, por si atisbo un pequeño secreto guardado en las paredes vencidas por el solitario y angosto paso del tiempo.


Y ahora, sentada entre rosales y hortensias sigo imaginando como sería mi vida alejada del mundanal ruido.  


"...Acaricias las piedras, las maderas vencidas,
los nidos huérfanos, te pierdes por senderos
donde crece, cual hiedra, el abandono
y el recuerdo del tacto se pierde entre los días,
que se han hecho rastrojo.





...Caminas entre escombros,

entre enseres inútiles, hundido en un paisaje
que es tan solo memoria,
rescoldo de una tierra y de un tiempo
jamás recuperables."

Manuel Rico ( Pueblo abandonado)