Todas las épocas tienen su
encanto y además son precisas y necesarias, aunque andan las estaciones un poco
locas y fuera de control, como el mundo; soy alma de otoño y mi
florecimiento interior se produce a comienzos de octubre, eso no quiere decir
que ahora no florezca... siento que me voy desconectando de la primavera para
"hibernar " en verano.
Y despertar al comenzar los
primeros fríos, como aparece esta bella y elegante flor, el ciclamen, delicada
flor cuyos pétalos asemejan las alas de un hada, quizás porque posee el arte de
andar de puntas, y danza, danza al son del viento otoñal con disciplina,
belleza y dedicación. Suena el “vals de las flores”, celebrando la belleza, mejor
melodía no la pueda acompañar.
Sin embargo, la música que acompañan
estas letras añorando a mi querido otoño es “otra mirada diferente”. Viviré la
primavera con alegría, abrazando mi propio ritmo, pausado y otoñal, pensando
que las semillas que ahora siembro, serán mis frutos que recolectaré entonces.
Que la melodía del alma guíe nuestros
pasos hasta que llegue el momento de bailar ese vals de las flores.
Propuesta del mes de abril de nuestra querida Ginebra en su BLOG: Música y flores




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