viernes, 30 de octubre de 2026

El tren

 



Hay un medio de transporte al que le estoy eternamente agradecida porque es el medio que me transporta, además de llevarme a los lugares que necesito y preciso, me transporta a otros destinos, a otros universos. Viajar en tren siempre me ha parecido muy literario.


Hace tiempo era el medio que más utilizaba, en trayectos cortos o largos. Siempre el tren, no el coche, ni el bus, ni el avión. Me sentía segura y confiada, me permitía ir leyendo cómodamente, o simplemente mirar a través de la ventanilla, o quizás, viajar conmigo misma...


   Un ritual diario que cuando, lejos de las prisas por llegar a tiempo, a veces, no deseaba que el viaje terminase...  


Desde hace dos días, miro con cautela y con una extraña sensación los dos billetes que tengo reservados desde hace meses para viajar en tren a un lugar que me hace mucha ilusión visitar dentro de una semana.


 Siento mucho pesar por todo lo que está ocurriendo de un tiempo a esta parte con mi admirada forma de viajar, siento mucha tristeza por tantas y tantas familias en las que el tren, o lo que sea, ha desbaratado sus vidas.


   Quiero, quiero pensar que a partir de ahora se dedicará más tiempo, más recursos, mas personal, más tecnología a conservar, a mantener, a salvaguardar, a perpetuar con seguridad, fiabilidad, este medio de transporte: EL TREN.  

Próximo destino: la vida




*El viento limpio trae el silbato del tren…*

El viento limpio trae el silbato del tren,
en la noche de invierno, de enorme luna blanca.
Se oye, de pronto, largo, un puente de ruido,
y hasta nos llegan momentáneas palabras.

─¡Qué cerca está lo lejos! ¡Y qué lejos estoy
de esos que van, en un oro mustio, a sus casas,
dejados los periódicos, las risas en los ojos
que aún miran lejos dentro, ya en la eterna llegada!

…Pasará un gran frescor de chopos en la noche;
las rosas conocidas surjirán alumbradas
un instante, las rosas que, en la aurora de hoy mismo,
dieron su adios con sol a los que se alejaban…─

El viento limpio pasa delante de la luna.
De la una en mi torre celeste y plateada.
Silencio. Soledad. El que haya llegado,
estará entre los brazos de la que lo esperaba.

Juan Ramón Jiménez



martes, 13 de octubre de 2026

Mi patio...

 


"Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,
y un huerto claro donde madura el limonero..."


Los recuerdos de mi infancia transcurrieron en un patio manchego, allí crecían una higuera y un membrillero (ahora desaparecido). Mis abuelos vivían en una casa de vecinos, ellos vivían en la parte de abajo y el patio era el lugar de encuentro de la familia.


  Hace unos años, rehabilitaron el patio porque aún seguía empedrado de forma irregular y las losas de piedras de moliz  ya eran un estorbo. Se intentó conservar la higuera, hija ya de la centenaria higuera primitiva.


 Tengo muy buenos recuerdos del patio de mis abuelos, ese pequeño rincón de mi infancia. Allí quedaron algún que otro rasguño en las rodillas, aquel escondite por el que casi siempre nos peleábamos, las interminables charlas al fresco, las celebraciones de cumpleaños o de cualquier ocasión que a mi abuela se le antojaba celebrar con tal de tener a la familia reunida.
 ¡Qué ratos! 


 Es un patio típicamente infanteño, casi todos  son de planta cuadrada, con una columnata en la planta baja que sostienen el piso  superior, una galería protegida por una balaustrada o zapatas de madera se asoman al patio. Funciona como centro de las distintas moradas o viviendas, es el eje que conecta el zagúan de la entrada con el corral, las caballerizas, y/o las emblemáticas cuevas o bodegas subterráneas.


Durante este fin de semana y el próximo se celebra la decimotercera edición de la Ruta de los Patios en Villanueva de los Infantes. Y el patio de mis abuelos, ahora de mis padres, se ha podido visitar.




«Mi corazón es patio»

A María Teresa León

La tierra no es redonda:
es un patio cuadrado
donde los hombres giran
bajo un cielo de estaño...

Un patio donde gira
mi corazón, clavado;
mi corazón, desnudo;
mi corazón, clamando;
mi corazón, que tiene
la forma gris de un patio.
(Un patio donde giran
los hombres sin descanso)

Marcos Ana (fragmentos)




miércoles, 9 de septiembre de 2026

Mi pueblo es....

Mi pueblo es Villanueva de los Infantes, de la provincia de Ciudad Real, a 30 Km de Valdepeñas, ciudad del vino. Villanueva de los Infantes es un importante conjunto histórico representativo del barroco y del renacimiento manchego. Un pueblo con mucha historia y con muchas fiestas...


    Un día como el de ayer murió Francisco de Quevedo en mi pueblo (Villanueva de los Infantes, 8 de septiembre de 1645), uno de los más grandes escritores del Siglo de Oro español y de toda la Literatura Universal.


Hace unas semanas hemos celebrado el XLIV Certamen Poético Internacional “Francisco de Quevedo” que organiza desde hace cuarenta y cinco años la Orden Literaria Francisco de Quevedo de la que tengo el honor de formar parte.


Nuestra indumentaria  se caracteriza por el túnica y capa blanca con la Cruz de Santiago  para rendir homenaje a la identidad y a la vida del propio escritor barroco. Los tres poetas galardonados en el Certamen son también investidos con túnica blanca, sólo cambia el color de las capas dependiendo del premio obtenido: negra, azul y verde. Más información aquí  
Un ceremonial con usos y costumbres del siglo XVII.
  
 

Este año, el Certamen ha sido celebrado en el Auditorio del Convento de la Encarnación; los claustros del Convento de Santo Domingo están en proceso de rehabilitación.


Una nueva edición en la que nuestro Gran Maestre, Juan José Guardia Polaino recordó que “la Orden Literaria lleva 45 años trabajando por y para la cultura, defendiendo la palabra y el verso y cómo los poetas se dedican a plantar batalla a través de la palabra y a ser defensores de su luz”.
 


Repite la fragilidad de la vida
y señala sus engaños y sus enemigos
¿Qué otra cosa es verdad sino pobreza
en esta vida frágil y liviana?
Los dos embustes de la vida humana,
desde la cuna, son honra y riqueza.
El tiempo, que ni vuelve ni tropieza,
en horas fugitivas la devana;
y, en errado anhelar, siempre tirana,
la Fortuna fatiga su flaqueza.
Vive muerte callada y divertida
la vida misma; la salud es guerra
de su proprio alimento combatida.
¡Oh, cuánto, inadvertido, el hombre yerra:
que en tierra teme que caerá la vida,
y no ve que, en viviendo, cayó en tierra.
D. Francisco de Quevedo y Villegas