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jueves, 27 de agosto de 2026

En el pueblo

 

Últimos días de agosto, se percibe cierto aire de despedida; parece que el sol ha amainado un poco y la luz comienza a ser más tenue. Avanza la cuenta atrás hacia el otoño. 



Aunque el apogeo del verano parece que haya quedado atrás, intentaré disfrutar estos días de finales de agosto lo mejor posible. He atesorado muy buenos momentos: paseos en mi bicicleta azul, el café matutino en un ricón tranquilo, lejos del bullicio de la Plaza Mayor...


Detrás de la iglesia, por la puerta que llamamos de poniente hay una pequeña heladería, "la Valenciana", con buenos y deliciosos helados y además buen café, un pequeño rincón muy apetecible. 


Hay algo especial en pasear por las calles de mi pueblo, sin prisa, reconociendo rincones, fachadas y lugares de siempre. Y cuando el calor da una tregua, ese paseo cotidiano se convierte casi en un pequeño lujo.


No se trata solo de caminar, sino de volver a mirar cada rincón y descubrir detalles que quizá estaban ahí desde siempre. Y después de un verano con un calor sofocante, poder salir a caminar tranquilamente estos últimos días ha sido un bello colofón a mi estancia en el pueblo.


Bien, la verdad es que en unas horas comienzan la Feria, y el primer fin de semana de septiembre es la fiesta del pimiento con el pisto más grande del mundo... 


Ahora de pueblo en pueblo
errando por la vida,
luego de mundo en mundo errando por el cielo
lo mismo que esa estrella fugitiva…
¿Después?… Después…
ya lo dirá esa estrella misma,
esa estrella romera
que es la mía,
esa estrella que corre por el cielo sin albergue
como yo por la vida.

León Felipe



miércoles, 29 de julio de 2026

Martes y jueves

 


Sin apenas darme cuenta, el mes de julio llega a su fin. No sé si alegrarme, ya va quedando menos para que el intenso y sofocante calor se disipe, se disuelva, se esfume... al menos que aminore un poco su fuerza. Aunque el sol agosto viene pisando fuerte.


 Desde hace tres veranos, los martes y los jueves asisto a clase de yoga. Es mi instante preferido  de estas tardes calurosas. El lugar: el cesped de la piscina municipal.

Además de practicar las diferentes asanas, saludos al sol, e intentar mantener el equilibrio y flexibilidad en el cuerpo, estoy aprendiendo algo que me cuesta mucho: controlar la respiración.


Pranayama es la práctica yóguica del control de la respiración. Curiosamente, repirar es vital pero no soy consciente de ello. El yoga me está ayudando a tener en cuenta que la respiración es el alimento esencial que nutre el cuerpo y la mente.


Sin duda, mi momento preferido es el rato de la relajación o meditación, aunque he de confesar que hay días en los que me resulta un  esfuerzo ímprobo porque 
justo coincidimos con otras actividades como el spinning, que requieren música con mucho ritmo y fuerza. Tengo que mantener mi concentración elevada si no quiero que mis pies se pongan a bailar.   


 Supongo que de esto trata el yoga, de mantener la calma en los momentos complejos y difíciles, de no dejar que el ruido exterior  perturbe nuestro interior, y conectar mente, cuerpo y espíritu. 


Por un instante he visto
la terraza, sin mí.
Mi pequeño sillón, vacío.
Sobre la mesa, una taza de té
y un libro abierto.
Los gatos dormitando;
las tórtolas, ociosas.
Abriéndose la flor,
sola, en el aire perfumado.
Las ramas de la acacia
levemente mecidas
por la brisa de otoño.
Las nubes deslizándose
con calma por el cielo.
Y he sentido la súbita nostalgia
de vivir el instante que ahora vivo.

Susana Benet



NAMASTÉ

jueves, 21 de mayo de 2026

Té o café y miel



Casi sin darme cuenta mayo se desliza por el calendario a una velocidad de vértigo. Hace tiempo que no me paso por aquí, tampoco tengo muchas cosas que contar o sí, y no sé cómo hacerlo.


Hoy me recuerdan que es el día mundial del té; por cierto, una bebida que adoro y que me encanta preparar. Reconforta en invierno y es muy refrescante en verano.


Ayer, día 20 fue el Día Mundial de las Abejas. Personalmente considero que es muy necesario fomentar este día con el único propósito de concienciar a todo el mundo del papel que juegan las abejas en la perseveración ecológica de nuestro planeta.


 Hay varios factores que hacen peligrar su supervivencia, creo que todos sabemos, pero os dejo este enlace por si os apetece leer algo más. 


No hay nada más aromático y delicioso que una taza de té endulzada con este alimento natural producido por las abejas.


Para los amantes del café, habrá que esperar hasta el uno de octubre para festejarlo.


PODRÍA SER en cualquier lugar

 y el milagro quedaría oculto. 

Pero sucede todo justo aquí. 

 

Vuela una abeja cerca de unas flores 

y despacio recoge el néctar. 

Sopla el viento con suavidad

 y a todos los que estamos bajo él 

ofrece luz el sol

 y vida.

Sale agua de la fuente. 

A unos metros de nosotros 

duerme una niña en brazos de su padre.

 

Y todo sucede aquí,

justo aquí.

V´ctor Herrero de Miguel (Lo que busca la Abeja)

miércoles, 15 de abril de 2026

Las Puertas

 




¿Acaso no es prisión
una puerta
que sólo pueda abrirse
desde fuera?

¿Y no es más cierto
que también es prisión
poder abrirla sólo
desde dentro?

Y más,
poder salir y entrar,
dejarla abierta,
salir y entrar,
dejarla abierta

Dulce Chacón


Me doy cuenta de que las fotografías más recurrentes en mi blog son imágenes de ventanas, puertas y caminos. Me considero una mujer ventanera, parafraseando a una de mis escritoras favoritas, un universo entero por observar y contemplar a través de una ventana.


 Considero que la vida es un largo camino por descubrir, recorrer y transitar, cada cual, el suyo.  


El poema de Dulce Chacón me hizo pensar sobre mi gusto por las puertas; prefiero las puertas abiertas a las puertas cerradas a cal y canto. Quizás, lo  más sensato es dejarlas entrabiertas...


Supongo que hay que ser cuidadoso con  todo lo que entra por la puerta; en otras ocasiones, es preciso atreverse a cruzar el umbral para descubrir otras estancias... 


Quizás sea todo cuestión de un interno equilibrio entre saber cuidar lo sagrado y tener el suficiente coraje para explorar lo novedoso. Crucial el discernimiento...

Pero hoy:



Hoy vuelo bajo y
no digo ni una palabra,
dejo que todos los vudúes de la ambición duerman.

El mundo sigue su curso, como debe ser:
las abejas zumban levemente en el jardín,
los peces saltan, los mosquitos son devorados.
Y así sucesivamente.

Pero me tomo el día libre.
Silencio absoluto.
Apenas me muevo, aunque en realidad estoy recorriendo
una distancia enorme.

Quietud. Una de las puertas
del templo.

Mary Oliver


¡Feliz primavera!

sábado, 21 de marzo de 2026

P de poesía, p de primavera...

 


Recien estrenada la primavera, se ha presentado regalándome un día de lluvia serena, sosegada... esa lluvia que apenas hace ruido y que cae apacible, como una caricia suave y silenciosa.


   La Lluvia de Federico García Lorca , así es como me gusta que llueva en primavera.

 


Adoro los días de lluvia en primavera, la tierra huele a limpio y cada gota ayuda a florecer la esperanza, ¨¿Cómo sería la lluvia si no fuera su nombre?¨



Ya ha dejado de llover y un tímido rayo de sol asoma tímidamente entre las nubes, hoy es sábado y parece ser que se celebra en el día de la poesía. Lluvia y primavera suelen ser temas muy poéticos, pienso, mientras busco un poema con el que homenajear a este día...


 Tarea inconmensurable porque me resulta muy difícil elegir un poema... ni siquiera voy a abrir un libro y que transcribir el que salga... o sí


Sale caro, señores, ser poeta.
La gente va y se acuesta tan tranquila
—que después del trabajo da buen sueño—.
Trabajo como esclavo llego a casa,
me siento ante la mesa sin cocina,
me pongo a meditar lo que sucede.
La duda me acribilla todo espanta;
comienzo a ser comida por las sombras
las horas se me pasan sin bostezo
el dormir se me asusta se me huye
—escribiendo me da la madrugada—.
Y luego los amigos me organizan recitales,
a los que acudo y leo como tonta,
y la gente no sabe de esto nada.
Que me dejo la linfa en lo que escribo,
me caigo de la rama de la rima
asalto las trincheras de la angustia
me nombran su héroe los fantasmas,
me cuesta respirar cuando termino.
Sale caro señores ser poeta.

Gloria Fuertes


¡Feliz Día de la Poesía!

¡Feliz primavera!


lunes, 2 de febrero de 2026

El árbol

 

Comienza el  mes de febrero, y ya media el invierno, un invierno particularmente frío, lluvioso y ventoso... como los de antaño, aunque mis mayores dicen que ni aún así se le parece.


Durante este invierno he podido disfrutar varios días de la nieve... me gusta el silenciamiento que evoca observar como caen discreta y sigilosamente los copos de nieve, casi siempre desde la ventana, pero la última vez, salí a la calle y me empapé de su presencia.


Aunque vivo en la ciudad, suelo fijarme en los árboles que me encuentro en mi paseo diario.  La mayoría tienen sus ramas desnudas, delgadas y retorcidas, pero, en ciertas ramas aún se sostienen algunas hojas ya marchitas, solitarias... han vencido, de momento, las incansables lluvias, las incipientes nevadas e incluso, los fuertes vientos.


Ahí están, resistiendo... ¿será resiliencia? ¿Aún no es la hora de soltarse?
Todavía queda invierno.


Ahí está, solitaria
 y agarrada a su rama ¿qué pensará el árbol si ya no puede alimentarla? quizás en su letargo, el árbol ni se da cuenta de que aún está...
aún queda un poco de invierno...
¡Feliz mes de Febrero!



"El árbol"

Miro el árbol bañado por el sol. Miro sus ramas, sus hojas, cómo sus raíces salen de la tierra. Amanece y nada parece acabar nunca. Todo desde su principio: el viento, el pájaro pequeño que me mira desde el árbol, la hierba que crece alrededor. Acerco mi mano hacia la luz del sol entre las ramas. Es como si pudiera acariciarlo. Me quedo detenida bajo el árbol. Todo cabe en esa luz atravesando las hojas. Todo cabe. Todo cabe en mis dedos. Mi nombre, de repente. Mi corazón, de repente. Hermoso árbol que no conoce la noche, cuida de mí.

Marta López Vilar (El Gran Bosque)

  

domingo, 30 de noviembre de 2025

Noviembre


 El mes de noviembre, uno de mis meses preferidos, llega a su fin,  echa el telón invadido desde hace mucho por las prisas de los descuentos, por la premura de los dulces y adornos navideños, parece que la navidad tiene urgencia por llegar.


 Y yo empeñada en vivir este tiempo con pasmosa lentitud, cual hoja otoñal que se cae de la rama de un árbol mecida lentamente por una suave brisa.


Aunque vivo en una gran ciudad, saturado de de ruidos, de obras por todas las calles, de gente que va y viene con más o menos celeridad, me encanta pararme a observar algún atardecer, no sé qué ocurre en ese maravilloso instante en el que me quedo contemplando el cielo, sólo sé que en ese espectacular momento sólo existimos el horizonte y yo.


Voy a echar de menos estos días de noviembre, me gusta la honestidad que desprende: el atardecer que viene temprano, los árboles que sueltan las hojas para descansar, y el viento que se lleva las cosas innecesarias para el invierno; noviembre para mí, es una invitación a  la quietud y a la serenidad.

Y aquí sigo, en casa, afuera ya empieza a notarse el frío, y tengo que comenzar a buscar entre mis retales, cintas, botones e hilos... lo necesario para comenzar a elaborar los posibles detalles navideños hechos por mí.


Te deseo una feliz entrada en el mes de diciembre, intentaré entrar con un suave espíritu, llevando conmigo lo verdaderamente sentido y dejando que las cosas que menos me gustan desaparezcan como el viento se lleva las últimas hojas de los árboles.
   

Al final sólo quedan las ramas casi desnudas
de aquel árbol frodoso de sueños y palabras
junto al que sucedió mi vida entera.
Creció despacio y se ensanchó su sombra.
Lo habitaban los pájaros.
Era hermoso en el alba y en los atardeceres
oir como sonaba
la verde y elevada intimidad
del orbe bullicioso.
Es casi invierno,
y poco a poco caen las hojas que aún perduran.
El ciclo se ha cumplido.
¿Es tan corta la vida?
Desde el consuelo inmenso que junto al árbol tuve,
así lo pensé a veces
al meditar mi propio desamparo.
Pero hoy alzo la vista y miro lejos.
En el rodar del tiempo y de las estaciones
volverán esas ramas a poblarse
de hojas nuevas y pájaros recientes.
Y aunque no alcance a verlas ni a escucharlos,
comprendo y miro sin melancolía:
Estuvo todo bien. Y no fue escaso.

Eloy Sanchez Rosillo ( Venir desde tan lejos)

viernes, 21 de marzo de 2025

Silencio...


 Paso de puntillas por aquí, sin hacer ruido (ya hay demasiado alboroto y estruendo en el mundo), sólo para celebrar un día especial.


 Aunque intento celebrarla todos los días... 


"Mucha poesía ha sentido la tentación del silencio. Porque el poema tiende por naturaleza al silencio. O lo contiene como materia natural. Poética: arte de la composición del silencio. Un poema no existe si no se oye, antes que la palabra, su silencio."

José Ángel Valente



Y en silencio, dejo un poema de una de mis más apreciadas poetas.

Feliz día mundial de la poesía


ARPA

¿Quién toca el arpa de la lluvia?
Mi corazón mojado se detiene a escuchar
la música del agua.
El corazón se ha puesto
a escuchar sobre el cáliz de una rosa.
¿Qué dedos pasan por las cuerdas
trémulas de la lluvia?
¿Qué mano de fantasma arranca
gotas de música en el aire?

El corazón suspenso escucha
La rosa lentamente se dobla bajo el agua....

Dulce María Loynaz