jueves, 27 de agosto de 2026

En el pueblo

 

Últimos días de agosto, se percibe cierto aire de despedida; parece que el sol ha amainado un poco y la luz comienza a ser más tenue. Avanza la cuenta atrás hacia el otoño. 



Aunque el apogeo del verano parece que haya quedado atrás, intentaré disfrutar estos días de finales de agosto lo mejor posible. He atesorado muy buenos momentos: paseos en mi bicicleta azul, el café matutino en un ricón tranquilo, lejos del bullicio de la Plaza Mayor...


Detrás de la iglesia, por la puerta que llamamos de poniente hay una pequeña heladería, "la Valenciana", con buenos y deliciosos helados y además buen café, un pequeño rincón muy apetecible. 


Hay algo especial en pasear por las calles de mi pueblo, sin prisa, reconociendo rincones, fachadas y lugares de siempre. Y cuando el calor da una tregua, ese paseo cotidiano se convierte casi en un pequeño lujo.


No se trata solo de caminar, sino de volver a mirar cada rincón y descubrir detalles que quizá estaban ahí desde siempre. Y después de un verano con un calor sofocante, poder salir a caminar tranquilamente estos últimos días ha sido un bello colofón a mi estancia en el pueblo.


Bien, la verdad es que en unas horas comienzan la Feria, y el primer fin de semana de septiembre es la fiesta del pimiento con el pisto más grande del mundo... 


Ahora de pueblo en pueblo
errando por la vida,
luego de mundo en mundo errando por el cielo
lo mismo que esa estrella fugitiva…
¿Después?… Después…
ya lo dirá esa estrella misma,
esa estrella romera
que es la mía,
esa estrella que corre por el cielo sin albergue
como yo por la vida.

León Felipe