miércoles, 8 de noviembre de 2017

TIEMPO DE MEMBRILLOS


Recogida la cosecha de membrillos, guardado el aroma en el armario y conservado el fruto para ir deleitándonos poco a poco durante todo el año, es tiempo  de avanzar en el otoño.






"Y suelta la labor, y se levanta,
y el cristal es un marco
de abedules de plata.
- Qué mirará mi madre.

El sol tiene un aroma de membrillos
y el esplendor se enciende
su fogata de sed en cada hoja.
Y descorre el visillo, y ajusta la
fabella, y se sienta otra vez cara a la tarde.
-Madre, mira, el otoño...




Siete pájaros, nueve y vientiuno,
doscientos, un millar atraviesan 
y vuelan la ventana.

- Adónde fusite, madre.
Me mira despertando,
soltando despaciosa las maetas
de sombra de sus ojos.
- Enciende ya la luz. Hasta mañana.

(A Carmen M. Gaite . Desde la ventana)


Juana Castro.  Los cuerpos oscuros








 Esta mañana he colocado
membrillos
en todos los armarios,
entre la ropa,
entre los collares de piedras
verdosas
y al lado de los camisones
de mujer casada.




Antonio López


He mordido uno,
y he guardado el trocito 
entre los dientes.

Cuando llegue
le daré un beso perfumado
y él me llevará a la cama,
emulando los cuentos orientales
que tanto le gustan.

Eloísa Pardo. Pronto será oro el membrillero 





 Antonio López

"Hay una lentísima fuga de la luz que va resbalando por las hojas del membrillero, y al pie del árbol, como un cazador, está Antonio López con un lienzo en el caballete que parece una trampa tendida para atraparla. Esa luz es otro río de Heráclito, en la cual nadie podría bañarse nunca dos veces. Ella fluyendo transforma la sustancia de todos los seres, y el tiempo no es sino la copa de cristal donde la luz se teje y se desteje siempre a sí misma. Intentar captarla en el lienzo es el trabajo imposible de este pintor que en la película convierte su propia impotencia en una obra de arte. Es una tarde de otoño, y los membrillos ya están dorados..." 
Manuel Vicent, El País, 24 de enero de 1993



 Antonio López

 

domingo, 5 de noviembre de 2017

CÁLCULO DE PROBABILIDADES







Puede que los imanes repudien el metal.
Puede encenderse un fósforo en el agua.
puede caer la lluvia
en sentido contrario al de contumbre.
Bien puede el corazón
-ese fósforo ahogado, ese imán loco y ciego,
ese llanto en la penumbra, inaccesible-
viajar de polizonte en el poema.

Eduardo García

(La lluvia en el desierto.
Poesía completa 1995-2016)



viernes, 3 de noviembre de 2017

AGUA CERRADA




 "Clavó la mirada en la sonrisa de la joven, esa curva de horizonte perfecto enmarcada por dos finas orejas de niña y, mientras ella seguía perdida en su melodía de agua, él construyó en el curso de siete días la viva réplica de esa sonrisa curva y bendita en la más ligera madera. En cuanto vio concluida su obra, acercó a Serena a la embarcación y susurró:
- La llamaré Góndola"







"El violín de Serena tiene cuatro cuerdas:
- La cuerda más grave es el eco de  las profundidades.
- La siguiente es grave también, pero vibra mejor, más aérea. Es la cuerda de los grandes naufragios, de lo que cayó, se hundió y está todavía por descubrir.





 - La tercera, aguda, es el cabo grueso y húmedo de un barco del que cuelga un ancla oxidada con forma de anzuelo.
- Y por fin, la cuarta de las cuerdas es la menos acuática. Es la que nace en el índice de Serena para señalar lo que desea."




 "Hay en Venecia muchas leyendas, algunas tan hermosas que parecen verdad. Muchas tienen que ver con el agua, con los puentes y con la pérdida. Los venecianos son maestros en inventar historias para no dormir porque sobre el agua es difícil conciliar el sueño y el insomnio despierta la imaginación.



Venecia no duerme, navega  alrededor de la laguna al caer la noche, buscando agua nueva, removiendo el fondo  de barro y tesoros para no hundirse, para aguantar a flote. Para contar."



En otro momento, ya os he contado algo sobre Venezia .

Confieso que  Alejandro Palomas (Barcelona 1967 -)  es uno de mis escritores preferidos.





Recomiendo su lectura. Se trata de una novela corta pero intensa, plena de sentimientos y sensaciones, no por ellos sus personajes están ajenos al dolor, al sufrimiento, al desamor...
Creo que es la novela más lírica del autor,  la música fluye entre líneas y casi se convierte, por arte de magia, en  partitura. Y por supuesto, Venecia, una ciudad de leyenda.