Aún resuenan los acordes del concierto al que asistí ayer.
Hace ya 20 años que murió Enrique Urquijo, ese otro chico triste y solitario de la música española.
Sus canciones forman parte de la banda sonora de mi vida
y las letras se fueron convirtiendo en un pequeño poemario secreto que ayer volví a releer al son de la voz de los artistas invitados.
Concierto benéfico cuya recaudación se destinó a las ONG Cirujía Turkana y
Cris contra el cáncer.
Por aquí me quedo tatareando la letras que aprendí antaño...
"Y mientras en la calle está lloviendo,
una tormenta hay en mi corazón.
Dame otro vaso, aún estoy sereno,
quiero beber hasta perder el control
Cuántas nochas soñé que regresabas
y en mis brazos llorabas por tu error,
luego un ruido del bar me despertaba
y el que lloraba entonces era yo..."




















