No, no he dejado el delantal de colores colgado durante todo el verano, olvidado y solitario detrás de la puerta de la cocina.
Más bien, ha sido la prenda con la que más tiempo he compartido: han descansado mis manos entre sus cálidos bolsillos, se ha quedado con las manchas y los rastros de mi particular batalla entre cuencos, espátulas , cucharas, pinceles, batidores, y todo el ejército de moldes y cortadores de galletas y sobre todo, ha aliviado mis manos enharinadas de algunas masas que no dejaban de asirse entre mis dedos.
Con él puesto, he conseguido hacer unos estupendos helados caseros: chocolate, vainilla, limón y fresa.
"...Me gusta esa quietud; peregrinar la casa
y, si posible fuera, amasar en artesa de pino,
entregadas las manos a diluir levadura,
a fundar hermosos panes y llevarlos hogaza a vuestros
lechos,..."
Dionisia García (Fragmentos del poema Una mañana.)
Feliz fin de semana
Feliz fin de semana


















