lunes, 12 de noviembre de 2018

Tiempo de membrillos II


Una de las cosas que me evoca el otoño es el aroma del membrillo. Recuerdo el perfume al abrir las puertas del armario, toallas y sábanas impregnadas por este olor tan peculiar y otoñal.


He leído que el membrillo es un fruto que no triunfa por su sabor, ya que tiene un sabor ácido y áspero y debe ser cocinado, sino por su aroma. En las bodas de la antigua Grecia, las novias mordían un membrillo para que sus besos tuvieran ese perfume; en la vieja Roma, se colocaban membrillos sobre las cabezas de los dioses domésticos para aromatizar las habitaciones, tal y como recuerdo cuando era más joven, guardándolos en los armarios.

Hoy, he hecho mermelada de membrillo, le he añadido un toque de canela, así que el aroma de mi cocina es espectacular.


Por supuesto no podía faltar el delicioso dulce de membrillo. A ver que tal se conserva porque he intentado ajustar al máximo el azucar. El sabor es buenísimo.


Tomaremos de postre compota de membrillo, también lleva canela. Me han sobrado unos cuantos, los pondré en el armario. Y tengo que probar a preparar otros platos. 


En ensalada


Mousse de queso con dulce de membrillo.


Cunde el olor del membrillo,
salí al porche a su reclamo.
Estaba sentado,con los ojos cerrados,
con toda la luz reflejada
en sus dudas.

Dejé el paño de cocina
en la barandilla
y comencé a contarle una historia.
Siempre le ha gustado.
Le hablé de un rincón
de Babilonia.
De leyendas.
De él y de mí.

Le conté, por si no recordaba,
nuestra noche de bodas,
le hablé de muchas noches,
del mordisco leve al membrillo
antes de acostarme,
del perfume del beso,
le hablé de la luz.

Pero dormía.

Eloísa Pardo (Pronto será oro el membrillero)




jueves, 8 de noviembre de 2018

Paseo




El placer que obtenía del paseo se reducía al ejercicio y a disfrutar de la belleza del día, a contemplar las últimas sonrisas del año en laa hojas pardas y en los setos marchitos y a repetirse a sí misma mil descripciones  poéticas del otoño, esa  estación
que es fuente inagotable de tiernas y melancólicas fantasías, esa estación que siempre  inspiró a toda poeta digno de ser leído algún pasaje delicado y sugestivo.

 Persuasión (Jane Austen)





miércoles, 7 de noviembre de 2018

Una ventana



Asomarse a una ventana nos limpia.

Ramón de Andrés




Cerca de mi ventana la mirada revisa
las hojas de los plátanos, el pino solo
y la azotea del cercano edificio.
A estas horas me entrego, por si fuera posible
la luz en la palabras.

Dionisia García (fragmento del poema Apuntes de una tarde)



Apoyo en la ventana pensativa
mi soledad. Contemplo
las sombras de los montes alargándose.
Son bellos esos pinos,
pero cuando los miro sólo veo
no está bajo sus copas mi infancia cristalina
pinos: no hay nada de mi vida en ellos,
jugando a federales con los primos.
Miguel D´Ors (Fragmento: Octubre en la ventana)
A veces recuerdo la tibieza de aquellos días, la gracia de aquel cuerpo dormido, la blancura del lecho en un rincón del cuarto, el libro abandonado, entreabierto, la lámpara sumisa, la ventana, el sonido lejano de la lluvia, los lentos rumores de la noche. y pienso entonces que fue hermosa la vida, y acaricio en mi pecho las heridas del tiempo.
Eloy Sánchez Rosillo (Cuerpo dormido)
A veces parece que mi mundo es una ventana... recuerdo a Carmen Martïn Gaite y su libro: Desde la ventana, pero esto, para otro día.