domingo, 31 de octubre de 2021

OCTUBRE

Me despido del  mes de octubre asomándome a la ventana. Afuera llueve y la suave cadencia de la lluvia marca el compás de las gotas de agua que caen sobre los cristales de la ventana.


 Sostengo una humeante taza de té caliente mientras contemplo y escucho la suave melodía otoñal que se ha formado a través de la ventana.

Me acompaña la lectura de un libro y una cálida manta  me arropa en esta tarde lluviosa y fresca de finales de octubre.



Saboreo este plácido momento, mientras el cielo gris derrama su tristeza  y el viento balancea y sacude con lenta parsimonia las doradas y rojizas ramas de los árboles. Llega el otoño con todo su esplendor.



"OTOÑO llega y prende de las ramas
insignias amarillas de un ejército en fuga.
Es la estación del ansia y la tristeza
de amores imposibles; los recuerdos
atascan, como hojas, los husillos,
y las primeras lluvias multiplican
la región de los lagos.
Las tardes, cada vez más cortas, pasan
imitando a la vida.


En sus noches de lluvia querríamos
cobijar, un fantasma, cada cuerpo
que un día poseímos, aunque fuera
en la prisión del alma. Entre vaharadas
de una bruma que nace de nosotros,
lo real no es menos cierto que los sueños;
los afanes son cosechas maduras
que en vano aguardan manos que las tomen.

Antonio Rivero Taravillo (Octubre)


¡Feliz Noviembre!

lunes, 11 de octubre de 2021

Higuera e higos

 


La cabecera del blog de María  Junto a una taza de té   me ha recordado que en la nevera aún conservo los higos que hemos recogido este verano.


Tenemos dos higueras, que además de  sombra, este año han dado unos higos exquisitos. Una da  higos verdes y la otra, morados. Están riquísimos.


 Esta temporada ha sido la primera que hemos recolectado los frutos, y espero que no sea la última.



Parece que se trata de un fruto muy beneficioso para la salud, y que proporciona mucha energía para afrontar el día, así que, desde hace unos días, incluyo en mis desayunos un par de higos:



Y a parte de la deliciosa mermelada de higos, he tenido que buscar otras elaboraciones culinarias para aprovechar la cosecha.


 
  Y me he encontrado recetas deliciosas que nunca hubiera pensado, como la ensalada de higos.



Invitaba la tarde a llegar al lugar

donde comíamos los sazonados higos

(el sol en nuestras manos), y aparecía el fruto

reluciente y jugoso en labios entreabiertos,

a la espera del último bocado.


Hasta nosotros el sonido del agua,

regateando lenta.


Tendidos bajo el árbol, mirábamos el cielo

sin ansia, sin premura,

con los sueños de la vida inicial.


Ahora ya no sé si existen el huerto y la higuera;

solo guardo recuerdos de la vida de entonces.

(Sueños de la vida inicial.  Dionisia García)



lunes, 4 de octubre de 2021

El Trascacho

 esta fría sensación de horizontes



Hoy he recibido por correo electrónico de las bases  del Certamen Internacional de Poesía “LII Cata del Vino Nuevo y Anochecer Poético” que convoca   El Grupo Artístico-Literario “El Trascacho” de Valdepeñas.


Y, claro,  me he acordado de nuestro querido amigo Juan y de su maravilloso  blog
Disfruto leyendo sus versos, y sus extraordinarias andanzas, es un mago de las letras; escuchando todo tipo de música, un gran melómano. Aprendo con sus entradas sobre cuadros para una exposición. Tiene una forma especial de compartir todo su saber y experiencia y  lo ha contado, de tal manera, que parece que estoy con él tomando unos "chatos" de vino en cualquier rincón de Valdepeñas hablando y recitando poemas de Juan Alcaide, su poeta favorito.... Nuestros pueblos distan sólo a 30 Km de distancia. de sueños repetidos que no


,

Por si alguien siente curiosidad por saber el significado de "trascacho", nuestro amigo Juan nos lo explicó en alguno de sus poemas.  


“…esta fría sensación de horizontes sin sentido,

de sueños repetidos que no prenden,

de anhelos que buscan el trascacho de los vientos…”

Mar de invierno



"...Al trascacho de sus páginas,

se moldean las vasijas de los sueños.

Encuentro la mano agradecida

que se ofrece a acompañarme

por las calles redentoras que me llevan

al  luminoso lugar de los deleites..."

 Un libro y me vuelan mariposas

Cueva de la Bodega "El Trascacho"


“…Organizaba conferencias del Aula de Cultura, colaboraba en la programación del “Trascacho”, llegué a estrenar en el Teatro Cine Parque, una pequeña obra de teatro, que titulé “Las palomas ciegas”, conseguí algún premio literario, fui invitado a pronunciar el Pregón de Semana Santa de Valdepeñas, un canto al vino de Valdepeñas en una feria del vino y la industria en Madrid, tertulias literarias en “Entrelagos” de Ruidera y muchas cosas más que ahora no vienen a cuento…”

Las escaramuzas del abuelo


Según la RAE, trascacho es un paraje resguardado del viento, me resulta una palabra evocadora y me resguardo en su blog. Pero Juan sabe que trascacho es un Grupo artístico literario de Valdepeñas, como podemos leer en el fragmento anterior.


Me gustaría hacerle saber que la poesía sigue brotando a borbotones en el pueblo que le vio nacer. Espero que disfrute mucho de la familia, de la lectura, de la música, se lo  merece. Y desde este espacio,  le doy infinitas gracias.



 Y por si algún poeta quiere participar en el concurso las bases están aquí.

sábado, 11 de septiembre de 2021

Lo mejor del fin de semana


Quizás, lo que más disfruto de los fines de semana es el momento del desayuno, todo el tiempo del mundo para iniciar una buena mañana de sábado y de domingo.


A veces, soy infiel al té, y tomo una taza de café con leche, eso sí, y descafeinado ¡qué le vamos a hacer!!!


Sin duda, lo mejor de todo, es el desayuno en familia, sin prisas, sin agobios, sin el marcaje del reloj.



Lectura disuelta sobre el café

 Se me desdibuja la media luna,

el sol, atravesando las cortinas azules.
Un monstruo de espuma inofensivo
bosteza dentro de la taza.
Su cara besucona se estira en una curva
perdiendo toda hechura,
con los vaivenes que presagian un día sin puntos cardinales.
Cuando se hace la calma sobre el café con leche
termino el desayuno
y noto que la boca me sabe a incertidumbre.
Ni una pizca de azúcar.

Inma Luna (Cosas extrañas que sin embargo ocurren)


¡¡Feliz desayuno!!

miércoles, 1 de septiembre de 2021

LEYENDA DE LA DAMA DE LA CASA DE LA PIRRA

 


Hace mucho tiempo, me contaron que en la Villa vivía una bellísima dama que cada anochecer, cuando la brillante luna asomaba curiosa sobre el cielo crepuscular y decidía jugar al escondite sombreando las fachadas entre las esquivas esquinas, ella encendía la vela de su  pequeño farol forjado a golpe y fuego y, encaramada, con sutil elegancia en lo alto de su balcón, lo balanceaba suave y quedamente, esperando, con honda emoción y  deseo contenido, el vaivén de la candela que desde el esquinado balcón, dos calles más allá, prendía el corazón enamorado de aquel muchacho que habitaba en la casa que llamaban del “Caballero del Verde Gabán”.



Una oscura y fatídica noche de frío invernal, el código luminario de los dos enamorados titilaba tristeza, a pesar de los ondulados abrazos, besos, retahílas de suspiros y “te amos” marcados por la lenta cadencia con la que mecían la lamparilla, tan cercanos como distantes estaban los balcones desde donde entablaban su enigmática y peculiar plática. Esa misma noche, el diálogo secreto refulgía una inminente y aciaga despedida, eso sí, con la imperiosa promesa de un ansiado regreso y ante todo, el ineludible juramento de amor eterno que debiera acabar, felizmente, en el deseado e ilusionante compromiso matrimonial. 




Se ignora el motivo de la extraña ausencia del muchacho, al menos, a mí nunca me lo han contado. Pero sí puedo referir el triste final de aquella hermosa joven que se asomaba al balcón cada anochecer, esperando vislumbrar  el balanceo de la luz del farol del ausente amado, y lo puedo contar porque cuando camino por las calles empedradas de Villanueva de los Infantes, con el paso calmo y pausado, al compás del inexorable transcurso del tiempo sosegado, observo y escucho el rumor silencioso de las vetustas piedras, de las fachadas blasonadas, de las antiguas casas señoriales, de los anchurosos  patios y de los singulares rincones históricos que contienen una y mil historias pasadas, leyendas  que,  a veces, sobrevuelan levantando el tupido y misterioso velo de la memoria.



Al terminar la jornada, como cada anochecer hacía ya muchos días, la dama de la Casa de la Pirra, que pasaba la tarde en un rincón del patio cosiendo y soñando fugaces retornos, envolvía con primoroso cuidado la labor bordada con hilos de suspiros y lamentos, porque el eco de la ausencia del muchacho era un rumor que estremecía lo más recóndito de su corazón. Y volvía a encender la vela, tenue luz, discreta y prudente que acogía la íntima y agónica confidencia de la muchacha que volvía a mirar, enamorada, a través de los cristales de la ventana del balcón.

Pasó la lluviosa primavera tiñendo los campos manchegos de tonalidades ocres y rojizas. Llegó el verano pintando con un intenso color verde las pámpanas de los viñedos, y las hojas de los olivos. El otoñó desnudó la tierra para que el invierno la cubriera con un manto gélido y helador. Y así transcurría el tiempo.


 
Acaeció en una noche de frío invierno, cuando la luna flotaba rota entre las tinieblas, y la afligida lamparilla derramaba una descolorida claridad sobre el umbral de la habitación donde yacía el hermoso cuerpo sin vida de la mujer que jamás apagó la llama del amor.  


Pasaron los años, los siglos y dicen que el ánima de la dama sigue prendiendo la luz cada noche en el balcón esquinado de la Casa de la Pirra, y yo lo creo, porque encaramado en lo alto de un sencillo dintel, cuelga todavía un pequeño farol forjado a golpe y fuego.

 ©Maite Lorenzo Molina

 


Balcón esquinado de la Casa de la Pirra


Fachada de la Casa del Caballero del Verde Gabán

Este escrito está basado en un cometario que escuché durante una visita cultural a uno de los patios más emblemáticos de mi pueblo: La casa de la Pirra. 
Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.


Con este relato participo en la revista que organiza La Orden Literaria Francisco de Quevedo.