" Era una noche demasiada hermosa como quedarse dormida, así que saqué la cabeza para mirar y pensar. Vi cómo salía la luna y pendía un rato sobre la montaña, como si no le hiciera mucha gracia la cosa, y cómo las estrellas grandes y blancas flirteaban desvergonzadas con las alturas."
Cartas de una pionera. Elinore Pruitt Stewart
¡Qué disfrutéis de la lluvia de estrellas!




















