Comienza el mes de febrero, y ya media el invierno, un invierno particularmente frío, lluvioso y ventoso... como los de antaño, aunque mis mayores dicen que ni aún así se le parece.
Durante este invierno he podido disfrutar varios días de la nieve... me gusta el silenciamiento que evoca observar como caen discreta y sigilosamente los copos de nieve, casi siempre desde la ventana, pero la última vez, salí a la calle y me empapé de su presencia.
Aunque vivo en la ciudad, suelo fijarme en los árboles que me encuentro en mi paseo diario. La mayoría tienen sus ramas desnudas, delgadas y retorcidas, pero, en ciertas ramas aún se sostienen algunas hojas ya marchitas, solitarias... han vencido, de momento, las incansables lluvias, las incipientes nevadas e incluso, los fuertes vientos.
Todavía queda invierno.
aún queda un poco de invierno...
¡Feliz mes de Febrero!
"El árbol"
Miro el árbol bañado por el sol. Miro sus ramas, sus hojas, cómo sus raíces salen de la tierra. Amanece y nada parece acabar nunca. Todo desde su principio: el viento, el pájaro pequeño que me mira desde el árbol, la hierba que crece alrededor. Acerco mi mano hacia la luz del sol entre las ramas. Es como si pudiera acariciarlo. Me quedo detenida bajo el árbol. Todo cabe en esa luz atravesando las hojas. Todo cabe. Todo cabe en mis dedos. Mi nombre, de repente. Mi corazón, de repente. Hermoso árbol que no conoce la noche, cuida de mí.
Marta López Vilar (El Gran Bosque)






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