miércoles, 20 de junio de 2018

Un buen libro




"El hallazgo afortunado de un buen libro puede cambiar el destino de un alma"


Marcel Prèvost


Albin Veselka


Creo que afortunadamente he encontrado muy buenos libros a lo largo de mi vida. Y no puedo decidirme por uno en concreto. Me recuerdo desde siempre con un libro en la mano. Mi cuento favorito era "La cerillera" o "La vendedora de fósforos". Después me apasioné con una versión de "Mujercitas" en comic, incluso me leía los libros de aventuras que tenía uno de mis  hermanos: "El último mohicano". Una antología de poemas de Miguel Hernández fue mi iniciación al gusto por la poética.



Y para vosotros, ¿qué libro ha sido el qué más os ha gustado?


domingo, 17 de junio de 2018

UN AMOR






"Entiendo que todos somos muchas cosas a la vez: grandes y pequeñas verdades, grandes y pequeñas dudas, niveles solapados de bondad, supervivencia, imaginación, carencias y ganas de que los nuestros estén con nosotros, de que no dejen de sentirnos nunca parte importante de nuestra historia común, del laberinto compartido que habitamos".




"Y porque la vida no se mide con un reloj. Se mide con esto. –Se tocó el centro del pecho-. Aquí. Durante la vida  el tiempo está aquí. El tictac es este y ningún otro. Cuando esto se atasca, mal, porque lo que se atasca es la vida, no el tiempo. Después, cuando nos hacemos viejos y perdemos la memoria, nos damos cuenta de que lo menos importante  es el tiempo, porque los viejos vivimos lo que elegimos recordar".




Hace unos meses asistí a la presentación del libro premiado este año con el PREMIO NADAL. La verdad es que la novela me ha gustado muchísimo, y ha sido un placer volver a encontrarme con Amalia, pero, no sé. No sé si le sobra algo. En cualquier caso, recomiendo su lectura. 

jueves, 14 de junio de 2018

TENTACION(ES)






He caído en la tentación propuesta por nuestra amiga Ginebra Blonde, y este es el resultado. Podéis leerlo aquí también. 



Regresó pronto del mercado aquella mañana y depositó con mucho  cuidado las bolsas de la compra sobre la encimera de la espaciosa cocina. Miró el reloj y pensó en tomarse todo el tiempo del mundo para dar rienda suelta a todo lo que en su cabeza borboteaba y disfrutar plenamente de cada paso y de cada momento.
Para ello, ordenó la compra colocando en hilera todos los ingredientes, no había que utilizar de momento la nevera, es más, recordó sacar la docena de huevos y la cremosa  mantequilla   con el fin de que tomaran la temperatura ambiente. Señalando con el dedo índice, recontó en su mente:  fresas y grosellas, azúcar, leche, nata fresca, las tabletas de  chocolate negro, cacao en polvo… sí, el saco de harina estaba guardado en la alacena. Todo está listo y preparado.




Respiró hondo y  fue a buscar su delantal blanco de tiras bordadas, aquel que él le regaló en uno de sus aniversarios, la ocasión merecía disponer de los más bellos y especiales detalles. Por fin,  podía comenzar su singular ritual: se preparó un aromático té de jazmín que  sirvió en su taza de flores preferida, cogió la libreta,  el lápiz y sentándose en la mesa situada al lado de la ventana comenzó a planificar y anotar los postres que debía hornear.



Comenzaría a preparar la mermelada de fresa, después continuaría con la masa para las pastas y los croasanes, y al escribir que debía templar el chocolate, su memoria empezó a divagar: siempre había soñado con regentar una pequeña cafetería o, quizás, pastelería, el caso es que la repostería sería casera.




 Un lugar con encanto, con cierto aire vintage, un par de veladores con sus coquetos mantelitos y  el centro adornado por un pequeño ramillete de lavanda; recordó aquel curso de cocina, que tantó le costó, y que pudo aprovechar gracias a la constancia y aquella firmeza serena que aún resonaba como un eco en su interior “¿rendirme? Jamás; llegaré a la cima sea como sea” y a la ilusión de un escaparate repleto de aquellos exquisitos pastelitos de  toffee y miel, lionesas rellenas de nata, tartaletas de crema y coco, los deliciosos  bombones, las trufas, el intenso aroma del chocolate especiado con canela, y gracias, como no, a las lecciones particulares que el maestro llamó: “la tentación de los postres”, cómo olvidar  aquella sensación cuando se quedaron solos en el obrador y él  le demostró la textura suave de la masa de hojaldre poniendo sus manos sobre las suyas embadurnadas de harina, y recorriendo primero sus brazos y luego… sintió un agradable escalofrío cuando de repente, la puerta se abrió como empujada por una fuerte ráfaga de viento y una vocecilla  dijo: ¡mamá!¿has preparado ya mi tarta de chocolate?  






MUCHAS GRACIAS GINEBRA BLONDE POR TODO TU HACER. ETERNAMENTE AGRADECIDA




domingo, 10 de junio de 2018

LA CARTA






  Mirabas siempre hacia adelante
como si allí estuviese el mar. Creabas
de esta manera un movimiento de olas
ajeno y mítico en alguna playa.
Nos unía la fuerza peligrosa
que da al amor la soledad.
Aún hace temblar entre mis dedos,
de forma imperceptible este papel.
Camino abandonado entre tú y yo,
cubierto por las cartas, hojas muertas.
Pero sé que el camino persiste.
Si abandono la mano sobre el pequeño fajo,
la siento descansar sobre tu espalda.
Solías escuchar hacia adelante
como si allí estuviese el mar, ya transformado
en una voz cansada, ronca y cálida.
Poco nos une aún: sólo el temblor
de este papel tan fino entre los dedos. 

Joan Margarit

 



viernes, 8 de junio de 2018

NO ME GUSTA EL ROSA O ¿SÍ?



El color rosa ha sido uno de los colores que menos me ha gustado. De un tiempo a esta parte, me he dado cuenta que ha entrado a formar parte de mi vida (bueno, sin contar cuando el rosa era el color predilecto de mi hija)



Está por todos lados: en mi armario, en la cocina, en las telas que compro para mis labores...



Jamás lo hubiera pensado, me siento muy a gusto cuando voy vestida de rosa.





"Me encanta el rosa, pienso que es un color injustamente tratado, se suele atribuir a los bebés o a las mujeres que se maquillan como puertas, cuando el rosa es un color muy sutil y delicado. que tiene mucha presencia en la poesía japonesa."

La elegancia del erizo (Muriel Barbery)


Flor  de cerezo
blanca y rosada nube
tan delicada

Verónica Calvo (Japonismo)