sábado, 17 de febrero de 2018

Recordando a...



 ... A Gustavo Adolfo Bécquer (Sevilla, 17 de febrero de 1836 - Madrid, 22 de diciembre de 1870)





"Amaba la soledad, porque en su seno, dando rienda suelta a la imaginación, forjaba un mundo fantástico, habitado por extrañas creaciones, hijas de sus delirios y sus ensueños de poeta, tanto, que nunca le habían satisfecho las formas en que pudiera encerrar sus pensamientos, y nunca los había encerrado al escribirlos.



Creía que entre las rojas ascuas del hogar habitaban espíritus de fuego de mil colores, que corrían como insectos de oro a lo largo de los troncos encendidos, o danzaban en una luminosa ronda de chispas en la cúspide de las llamas, y se pasaba las horas muertas sentado en un escabel junto a la alta chimenea gótica, inmóvil y con los ojos fijos en la lumbre.

Creía que en el fondo de las ondas del río, entre los musgos de la fuente y sobre los vapores del lago, vivían unas mujeres misteriosas, hadas, sílfides u ondinas, que exhalaban lamentos y suspiros, o cantaban y se reían en el monótono rumor del agua, rumor que oía en silencio intentando traducirlo.
En las nubes, en el aire, en el fondo de los bosques, en las grietas de las peñas, imaginaba percibir formas o escuchar sonidos misteriosos, formas de seres sobrenaturales, palabras ininteligibles que no podía comprender...



 Era de noche; una noche de verano, templada, llena de perfumes y de rumores apacibles, y con una luna blanca y serena, en mitad de un cielo azul, luminoso y transparente...



En el fondo de la sombría alameda había visto agitarse una cosa blanca, que flotó un momento y desapareció en la oscuridad. La orla del traje de una mujer, de una mujer que había cruzado el sendero y se ocultaba entre el follaje, en el mismo instante en que el loco soñador de quimeras o imposibles penetraba en los jardines..."




Fragmentos de la leyenda: EL RAYO DE LUNA



 

jueves, 15 de febrero de 2018

Tú, lector...




Tú, lector, palpitas de vida y orgullo y de amor como yo;
Para ti, pues. estos cantos.  



VI
Me preguntó un niño: ¿Qué es la hierba?, trayéndomela a manos llenas;
¿Cómo podía responderle?  Tampoco sé yo qué es la hierba.
Sospecho que es el emblema de mi temperamento,
tejido con la verdura de la esperanza.

O imagino que es el pañuelo de Dios,
Prenda perfumada y rememorativa, abandonada
 adrede,
Que lleva en las puntas el nombre de su dueño para
Que lo veamos, reparemos en él y preguntemos:
¿De quién?


O presumo que la hierba  es un niño, el recién nacido
 de la vegetación.
O creo que es un jeroglífico uniforme,
Que significa: Crezco igualmente en las regiones
  vastas y en las regiones estrechas,
Crezco igualmente en la regiones en medio de la raza negra y de la
 raza blanca…

Walt Whitman (Fragmento Canto VI de Canto a mí mismo) 





domingo, 11 de febrero de 2018

SI EL POEMA NO QUIERE…



  Nelly Tsenova



Si el poema no quiere
detenerse contigo
abandona el empeño.
Vive sin someterte a la tortura
de quererlo alcanzar por insistencia.
Acógelo solícito si llega,
y aprovecha el instante
como bien dado.
Después sigue viviendo,
sin obsesiones de poeta,
entregado a las cosas.

Dionisia  García. Las palabras lo saben, 1993.

 Nelly Tsenova

viernes, 9 de febrero de 2018

Galletas de Avena




Hay muchas recetas de galletas de avena, pero yo utilizo la de mi amiga Paqui Sánchez, están deliciosas y son muy fáciles de hacer.


Ingredientes:

* 150 gr de harina
* 200 gr de copos de avena. Con esta cantidad quedan compactas, se puede hacer con menos y quedan más blanditas
* 125 gr de mantequilla ya ablandada
* 200 gr de azúcar de caña
* 1 huevo
* 2 cucharadas de leche.
* 100 gr de gotas/perlas de chocolate
* 1 cucharadita de levadura
* ½ cucharadita de bicarbonato
* 1 cucharadita de esencia de vainilla. 



Preparación:
Batir la mantequilla hasta que esté cremosa (se puede hacer con una batidora eléctrica, con thermomix o a mano con las varillas), luego se añade el azúcar y se integra bien, después añadimos el huevo, las dos cucharadas de leche y la de vainilla y seguimos mezclando. Cuando todo esté bien integrado, añadiremos la harina tamizada, la levadura y el bicarbonato. Después añadimos la avena y se mueve todo bien. Por último se añaden las gotas de chocolate (si no tenéis gotas, podéis utilizar una tableta de chocolate fondant partida a trocitos pequeños). El chocolate se puede cambiar por pasas, también se puede utilizar chocolate con leche en tableta a trocitos.  Dejar la masa un rato en la nevera, después será más fácil  hacer las galletas.
Con la ayuda de una cuchara se colocan porciones de la mezcla en una bandeja para hornear, cuidando dejar suficiente espacio entre una y otra para que las galletas al expandirse en el horno no se peguen unas con otras.

Precalentamos el horno a 180ºC y las horneamos entre 10 y 12 minutos. Con esta cantidad se pueden obtener hasta 36 galletas no muy grandes.  Aunque parecezca que las galletas están blanditas, no las debemos mantener más del tiempo indicado porque luego endurecen y se resecan.
Estas son mis galletas:




Receta



Tómese un poeta no cansado,
una nube de sueño y una flor,
tres gotas de tristeza, un tono dorado,
una vena sangrando de pavor.
Cuando la masa ya hierve y se retuerce
se echa la luz de un cuerpo de mujer,
una pizca de muerte que refuerce,
que un amor de poeta así lo quiere.

José Saramago
 
Rafael Oblinski